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Devocional - Imitando a Jesús - Día 10


 

· Imitando a Jesús·

· Saciarse del bien ·

 
Lucas 15:23-24 
Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.


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Antes de empezar el devocional, tomamos unos segundos para orar para que Dios nos guíe, nos hable, nos muestre más de EL.

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Podés escuchar el devocional:

 

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        Siempre captó profundamente mi atención en esta conocida historia el momento y el motivo que hicieron reaccionar al hijo pródigo. 


        Dice la Palabra que aunque “deseaba llenar su vientre… nadie le daba”; el anhelo de saciedad que causó en aquel confundido muchacho que “volviendo en sí dijo: ‘…perezco de hambre’”, y decidió en su corazón volver a su Padre. 


        El hambre. El hambre espiritual que todos los que estamos en Cristo hemos experimentado en la soledad lejos de nuestro Padre celestial. 


        Muchos dicen que el hambre duele, y duele tanto que muchas veces se está dispuesto a “comer la comida de los cerdos” con tal de sentir el más mínimo alivio. No sólo duele, sino que nos hace ver lo que hemos perdido y dejado, sentimos el vacío del vientre espiritual creado para estar lleno del bien de Dios. 


        Este fue el plan original del Señor proyectado en nosotros, plenitud de gozo y delicias a su diestra para siempre. Sana costumbre es recordar desde dónde nos rescató el Señor; bueno es pensar que antes de la esta, antes de comer el becerro gordo y ser saciados, estuvo el hambre. 


        El hambre doloroso, aquella necesidad espiritual al borde de la muerte, que hoy es un recuerdo imborrable que nos hizo volver por el accionar del Espíritu Santo ante el amoroso ofrecimiento de Dios: ser sus “hijos amados que muertos éramos y hemos revivido” por la sangre de Jesús. 


        Que comencemos el día agradecidos a Dios porque nos permite disfrutar del becerro gordo, el anillo, las ropas nuevas, la música y la esta espiritual de su presencia en la seguridad de su casa. 


        Tengamos siempre presentes las palabras del salmista: “El que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila” (Sal 103:5).

        

        No olvidemos que fue Él quien nos rescató y debemos, por su gracia, alimentar también a otros trayéndolos al Padre por el sacrificio de Jesús.


Escrito por: Adrián Villarroel


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Para compartir con los chicos:

Hoy compartimos este videito para ver en familia, y charlar las preguntas todos juntos.


        

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Nos preguntamos: 

▪️ ¿De la historia que vimos, qué personaje te llamó más la atención? ¿Porque?  

▪️ ¿Qué podríamos cambiar en nuestra vida, ahora que sabemos mejor como nos ama Dios? 


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¡A poner en práctica!

Esta historia es mas que hermosa, nos permite ver el amor de Dios de una forma muy especial.
Elijamos una de las cosas que pensamos que deberíamos cambiar de la pregunta dos, y a poner en práctica!!

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Para terminar vamos a tomar un lápiz y un papel, y vamos a copiar en la hoja el siguiente versículo:

Lucas 15:24 
"porque mi hijo ha regresado! Es como si hubiera muerto, y ha vuelto a vivir..." 







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