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Devocional - Imitando a Jesús - Día 29


· Imitando a Jesús·

· Jesús, nuestra seguridad ·

 
Juan 6:20
Pero Él les dijo: «Soy Yo; no teman».

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Antes de empezar el devocional, tomamos unos segundos para orar para que Dios nos guié, nos hable, nos muestre más de EL.

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Podes escuchar el devocional:

 

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        El creyente que es imitador del Señor en el Espíritu Santo aprende a ver a Dios en todas las situaciones de la vida, tiene abiertos los ojos espirituales para discernir por la fe la presencia del Señor diciendo “Yo soy; no temáis”. 


        Al igual que los discípulos, salimos al mar de la vida tratando de llegar a la otra orilla, alcanzando metas y resolviendo el diario vivir, teniendo muchas veces aquellos difíciles momentos en que el Señor parece no estar a nuestro lado, como si se hubiese retirado al monte “él solo” ( Jn 6:15). 


        Con todo esto, tengamos la plena seguridad de que Jesús siempre estará allí, con nosotros. Aunque esté oscuro y el fuerte viento levante grandes y peligrosas olas, Él aparecerá sobrenaturalmente. 


        Como en este episodio, vendrá “por sobre la tormenta”. Aunque parezca que quedó atrás y no subió a nuestra barca, que no había forma de llegar a ella, Él caminará sobre el mar para llegar a nosotros por un camino que nos sorprenderá, porque es el Señor de todo y nos ama. 


        Dios está en cada situación. Cuando la familia, o quizás el trabajo, o por alguna enfermedad nuestra vida parece un mar oscuro y feroz, Él se manifiesta para decirnos “Yo soy; no temáis”. 


        Demos alabanzas al Señor porque nada lo detiene para estar con nosotros. Seremos sorprendidos por su amor. Cuando parezca que ya es tarde, para el Señor nunca lo será, y diremos consolados “¿Cuándo llegaste acá?” ( Jn 6:25), “¿cómo pudiste resolver lo imposible?, ¿cómo pudiste actuar?” Todo lo hizo y lo hará por amor.


Escrito por: Adrián Villarroel


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Para compartir con los chicos:

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Podes escuchar con los chicos:

 
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Delante de un porrazo


Gálatas 6:9

No nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos.


Sufrir un porrazo es muy triste. 


Si fuera delante de otras personas , es peor, porque corremos el riesgo de que se rian de la situación en que nos encontramos.


¡Ah que feas son las caídas!


Pero si te sucediera ¿qué reacción esperas que tengan los otros contigo?


Recuerdas algún porrazo que alguien sufrio, te acuerdas si hiciste alguna cosa


¿Te reíste, te dio pena, o simplemente no te intereso? 


Es cierto que no puede impedir que los otros tengan caídas, pero puedes ofrecerles tus manos para ayudar a levantarlos.


Seguramente esto es exactamente lo que te gustaría que los otros hicieran contigo


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Nos preguntamos: 

▪️ ¿Se te ocurren otras formas de hacer el bien, de ser amables, afectuosos ademas de dar una mano en una caída?

▪️ ¿Que puede hacer que nos cansemos de hacer el bien?



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¡A poner en practica!

Vamos a anotar en un cartelito o un lugar done lo veamos, todo el largo listado de cosas que pensamos en la primer pregunta. Y vamos a tenerlo ahí cerca para acordarnos seguido.
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