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Devocional - Día 16 - Vivencias


· Vivencias ·

· La poderosa mano de Dios ·

Salmos 118:14-16 NVI 
El Señor es mi fuerza y mi canción; 
¡él es mi salvación! 
Gritos de júbilo y salvación resuenan en las casas de los justos: 
«¡La diestra del Señor hace proezas! 
¡La diestra del Señor es exaltada! 
¡La diestra del Señor hace proezas!».

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Para escuchar los grandes:

 

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Para escuchar con los chicos:

 

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        ¡Qué precioso es entender que, a pesar de estar viviendo en un mundo que está en decadencia, en nosotros abunda la bendición de Dios!

        El salmista cuenta el alcance y el tamaño de las fuerzas que se le oponían; explica cómo el Señor lo libró de un intento de asesinato.


        Luego, dispone su corazón a alabar, repitiendo el clamor jubiloso de su ejército, por haber salido victorioso de las pruebas.

        Los enemigos del salmista trataron de rodearlo y matarlo, pero no pudieron llegar a él, porque Dios era su defensa.


        Como resultado, canta una canción de victoria. Dios es su salvación.

        El apóstol Pedro nos dice “Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que El los exalte a su debido tiempo.” (1 Pedro 5:6, NVI)

        Tenemos que decidir si nos humillamos ante El, o no. Dios se quiere manifestar con poder en nuestra vida; para ello es necesario que nos rindamos a Él, nos sometamos a Él, le creamos a Él.


        Dios ha hecho todo lo que se necesita para concedernos la vida eterna.


        La diestra de Dios puede llevarnos de victoria en victoria.         Debemos estar agradecidos porque Dios ha realizado todo lo necesario para rescatarnos del mundo y de nuestras propias limitaciones.


        Puede haber momentos en los que sintamos oposición, e incluso seamos perseguidos, y tiempos cuando Dios tenga que disciplinarnos.


        Pero la vida está siempre delante de nosotros.


        Su favor y su misericordia nos rodean. Dios todavía quiere invertir en nuestras vidas.


Escrito por: Roberto Warton


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Para leer con los chicos:

        ¿Te acordás que ayer hablábamos de hacer las cosas a la manera de Dios?


        Hoy vamos a ver lo que sucede cuando hacemos las cosas así, a la manera de Dios.


        En este pedacito de un salmo dice que el Señor es el que nos da fuerzas, el que produce el canto de alegria en nosotros y el que nos rescata con Su mano.


        Lo primero que pasa cuando hacemos las cosas a la manera de Dios es que Él es el que está al control de todo, el que da las fuerzas.


        Gritos de alegría y de victoria! Dios nos llena de alegría cuando hacemos las cosas a Su manera, sin importar los resultados, vamos a sentir mucha alegría, esa alegría que viene cuando hacemos las cosas que le gustan a Dios.


        Vamos a poder ver el poder de Dios y que Él hace cosas maravillosas…


        Bueno, ahora que sabemos que Él nos dará fuerzas, alegría y veremos Su mano haciendo cosas buenas por nosotros, no te dan más ganas todavía de hacer las cosas a Su manera?

Escrito por: Noe y Pablo

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Nos preguntamos: 

Para los chicos y grandes:

▪️ ¿En qué cosas necesito dejar que Dios haga las cosas con Su poder en vez de hacerlas con mis fuerzas?




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¡A poner en práctica!

Para los chicos y grandes:

▪️ Si encontramos cosas para cambiar, se las vamos a contar a Dios para que Él haga con Su poder.

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